
Photo by Raquel
Después de entrar en el bar, se apoyó en un taburete. Se puso en un lugar que era visible para todos, y a la vez confortable para él, y casual y estratégicamente se había situado al lado de un caballero con el que había coincidido en la entrada del antro. Se llamaba Guy. Lo había visto después de observar cómo, misteriosamente, se alejaba aquella joven dama rubia con el cabello rizado. Dama que calculó tendría unos 35 años de edad, y le llamó la atención su semblante contrariado.
Guy, empezó con buen ánimo la conversación.
—¿Ha visto usted, señor? No hay gran cosa aquí. No hay muchas mujeres apetecibles a la vista. La cuestión es esa: ya no hay mujeres como las de antes. Como con las que podías ligar en un pasado —dijo Guy mirando directamente a los ojos a su interlocutor.
—¿Como las de antes? ¿Cómo las de un pasado, quiere usted decir? —preguntó él.
—Sí, como las de antes, hombre, ya me entiende. ¿Usted de dónde viene? —dijo Guy con interés por recibir una respuesta banal.
—¿Que de dónde vengo? —Hizo una pausa antes de continuar nuestro protagonista.
—Vengo del futuro, querido amigo —respondió él.
En ese momento, el camarero del clandestino bar interrumpió la conversación. Continue reading

N°476, not far to go now. Diana was walking fast along the avenue de la Couronne, a grey artery running between the neighbourhoods of Ixelles and Etterbeek in Brussels. She was not a city girl. She had a house in the countryside but knew this neighbourhood quite well as she had been commuting to work here almost every day for the last 10 years. She was a doctor in the Hôpital d’Ixelles that was situated just a few streets away from the avenue de la Couronne. She had been here a lot lately; too much these last two months actually. She was so tired. She couldn’t remember the last time she had had a full night of sleep.
Depuis le début de la crise, Ute ne cessait pas d’oublier. Sa mémoire ne gardait plus la trace de certains de ses gestes quotidiens. S’est-elle brossé les dents ce matin ? A-t-elle appelé sa mère en Allemagne hier ou avant-hier ? Ou pas du tout ? Tous ces petits détails lui échappaient. Heureusement, elle ne perdait pas de vue la question essentielle : doit-elle rester célibataire jusqu’à la fin du confinement ou se trouver un homme malgré les obstacles dressés par l’imprévisible virus ? 


