La Tierra de Nunca Jamás (1)

P1000025 (3)Art work by Enrique Cropper

Abrió los ojos y levantó la cabeza de la almohada. No sabía por qué se había despertado pero estaba segura de que el despertador no había sonado. La luz de la calle se filtraba a través de las cortinas y el silencio se rompía suavemente con el motor de algún coche lejano. Intentó volver a dormirse pero no lo consiguió. No podía dejar de pensar en las dos maletas colocadas junto a la  puerta del dormitorio. No las distinguía con claridad pero allí estaban,  testigos mudos del   viaje  que pronto empezarían a esa Tierra de Nunca Jamás que habían descubierto una noche. Sintió un pequeño escalofrío y se preguntó si estaba loca por haber aceptado embarcarse en esa aventura, pero su ansiedad se disipó rápidamente al sentir el aire tibio que se escapaba del otro lado de la cama. Su protegido dormía profundamente a su lado, tapado con el edredón hasta casi las cejas. Había ocupado ese lugar desde la víspera de navidad, hacía diez días, cuando después de  cenar en la azotea ella tenía frío y él se ofreció a arroparla en la cama. Luego se tendió a su lado sin pedir permiso y se durmieron abrazados como dos niños pequeños. Desde entonces no habían hecho nada más que disfrutar plenamente de su mutua compañía. Ella renunció a su trabajo en el hotel y el apartamento se convirtió en el centro de la existencia de ambos, una guarida que los aislaba del exterior como una crisálida gigante.  Solo salían cuando necesitaban comprar comida y volvían rápidamente para continuar conociéndose, atrapar el tiempo perdido y descubrir lo que aún no sabían el uno  del otro. Las horas se deslizaban  suavemente entre el día y la noche, ocupadas de conversaciones, almuerzos y tentempiés  y visitas a la cama.

– ¿Pero qué contiene ese sobre marrón? ¿De dónde ha salido? – le había preguntado una mañana mientras desayunaban.
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Writing thoughts on a grid

Grid Notepad

What are you doing?” he asked stirring his coffee cup with a long spoon.

“I am taking notes” she replied looking him in the face.

“Of our coffee chat?” he looked around. The café was almost empty. The waiter seemed bored.

“Yes”she smiled.

“Why?” his voice tried to sound smooth.

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El temor a lo sagrado

Lo expresa tan bien Violeta Parra en ese verso que dice «volver a sentir profundo como un niño frente a Dios”. Lo sagrado es esa emoción que nos embarga cuando, ante la belleza, nos sentimos formar parte de un todo que nos incluye y trasciende, e intuimos, en un instante, las leyes que rigen la vida. La palabra inglesa awe condensa en su brevedad a la vez el asombro y el sobrecogimiento ante la presencia de un misterio que no podemos explicar, sino que debemos aceptar como tal.

Hay algo sagrado en los tres oficios que ejerzo: escritora, profesora y terapeuta. Sagrado no porque se relacione con religión alguna ni porque crea que hay superioridad en su ejercicio. Sagrado porque cada uno de ellos, a su manera, representa un valor no cuantificable. El valor de la presencia humana como misterio insustituible. En los tres casos es esa persona, y no otra, la que está ahí y la que cuenta para expresar lo que está expresando. Continue reading

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La barbacoa

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Photo by Gabriela Cropper

La escarcha brillaba sobre las baldosas de la rue Neuve y reflejaba los destellos de los miles de bombillas encendidas que adornaban fachadas y escaparates. Tenía que andar despacio para no resbalar, pero no le importaba, porque así tenía tiempo para mirar las bolas, ramas de abetos, lazos y espumillones tras las cristaleras. Le llamaba la atención que el ansia de decoración se extendiera desde el interior de las tiendas hasta las bolsas de compra y los paquetes que los viandantes cargaban sin expresar signos de fatiga. Tenía la impresión de que todos con los que se cruzaba estaban imbuidos con el ambiente festivo, preparados para pasar unos días de celebraciones y comilonas junto a sus familias y amigos. Ella, sin embargo, percibía toda esa exuberancia de una forma peculiar, como si escuchara una melodía tocada por instrumentos desafinados. Suponía que su amnesia tenía algo que ver con ello, en la necesidad no satisfecha de recordar una navidad en compañía de personas que la querían. Notó como la tristeza se hacía hueco en su interior pero se dijo que no se lo permitiría. Después de todo, ella iba a pasar la víspera navidad en compañía de alguien como la mayoría de la gente. Su protegido le había dicho que le iba a preparar una cena muy especial y ella tenía curiosidad por saber qué era lo que le esperaba. Continue reading

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Brussel’s Little Contradictions

What I like möst about the Breeteesh” said my colleague as we all got in the lift to go for morning coffee, “is ze wonderful sense of humour.”

The lift doors opened and the five of us made our way to the cafeteria. It’s strange. Even after 20 years in the European Regulatory Authority, whenever I hear such a statement, I always have to search for what to say next.

The Breeteesh humour is so gentle, so sympathique” she continued. Continue reading

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