Ute et le confinement

« Je ne sais pas s’il y a un lien entre la pandémie et la libido mais le fait est que depuis le début du confinement, je ne pense plus au sexe », a déclaré Ute à une amie lors d’une de leurs séances interminables sur Zoom.
– Tant mieux, a réagi son amie. De toute façon, ton but n’est pas de céder à tes pulsions les plus basses. À ce que je sache, tu veux fonder une famille. Continue reading

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Del futuro

Photo by Raquel

Después de entrar en el bar, se apoyó en un taburete. Se puso en un lugar que era visible para todos, y a la vez confortable para él, y casual y estratégicamente se había situado al lado de un caballero con el que había coincidido en la entrada del antro. Se llamaba Guy. Lo había visto después de observar cómo, misteriosamente, se alejaba aquella joven dama rubia con el cabello rizado. Dama que calculó tendría unos 35 años de edad, y le llamó la atención su semblante contrariado.

Guy, empezó con buen ánimo la conversación.
—¿Ha visto usted, señor? No hay gran cosa aquí. No hay muchas mujeres apetecibles a la vista. La cuestión es esa: ya no hay mujeres como las de antes. Como con las que podías ligar en un pasado —dijo Guy mirando directamente a los ojos a su interlocutor.
—¿Como las de antes? ¿Cómo las de un pasado, quiere usted decir? —preguntó él.
—Sí, como las de antes, hombre, ya me entiende. ¿Usted de dónde viene? —dijo Guy con interés por recibir una respuesta banal.
—¿Que de dónde vengo? —Hizo una pausa antes de continuar nuestro protagonista.
—Vengo del futuro, querido amigo —respondió él.

En ese momento, el camarero del clandestino bar interrumpió la conversación. Continue reading

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Nadie sabe lo que puede un cuerpo

Photo by Jonathan Eden-Drummond

Una frente bombé, lisa, infantil o de persona muy joven, apoyándose contra la mía, rodando sobre ella de lado a lado como una caricia. Una frente suave, morena, y una cara que se separa de la mía para que pueda verla. Es un niño negro que no conozco. Un niño cuyos rasgos se desdibujan apenas intento retenerlos o procuro desentrañar su identidad en medio de las imágenes borrosas del sueño. Luego, sobre su frente, se posa una pieza de plástico duro perfectamente moldeada para adaptarse a ella, algo así como una armadura o máscara hecha de Lego. Y enseguida otras piezas que van cubriendo el rostro hasta que ya no lo veo. Es todo lo que queda del sueño cuando después de largos minutos tratando en vano de recuperarlo, decido levantarme. Y entonces reaparece el placentero contacto con la frente. Continue reading

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The Kid

IMG_0877N°476, not far to go now. Diane was walking fast along the avenue de la Couronne, a grey artery running between the neighbourhoods of Ixelles and Etterbeek in Brussels. She was not a city girl. She had a house in the countryside but knew this neighbourhood quite well as she had been commuting to work here almost every day for the last 10 years. She was a doctor in the Hôpital d’Ixelles that was situated just a few streets away from the avenue de la Couronne. She had been here a lot lately; too much these last two months actually. She was so tired. She couldn’t remember the last time she had had a full night of sleep.

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The Bar on the Avenue Couronne

Guy´s slender figure is reflected in the dark shop windows he is passing by, his shadow like his doppelganger. Guy´s mother used to admire the slim bone structure of her son, elegant, artistic. Yeah, but should a guy not be ruff and angular? Or, at least, tall? His mother is not there anymore to answer, the questions come belated. A jewellery-watch shop. Closed. A hippie-fashion boutique. Closed. A key-shoe repair parlour. Closed. A chain-market corner shop. Open! A little Asian woman standing in front of the door with a mask on her face and furrowed eyebrows is giving shoppers a sign to enter. The bitch! First, it is because of her kind that the epidemy spread and this is going on. Then, these chains should not operate express shops, they make enough money in big supermarkets. Little weekend and night shops have been always reserved for small entrepreneurs. They are less predictable, thus more surprising in stock, much more fun. And they can be no competition to the capitalist rascals. Guy has his favourite Paki; his owner is wearing a bright blue ribbon attaching his jaw with the top of his head, as if he had a toothache to soothe. Once he asked him what the reason was, and the guy said: “It is to smooth my beard.” And he took the ribbon off to sport a velvety thick silver beard. Continue reading

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