Encuentro casual y metáfora humana

Hay muy pocas oportunidades en la vida de coincidir con la misma persona en dos espacios y tiempos diferentes. Quizás te haya ocurrido alguna vez, en un vuelo, quizás en un restaurante, o puede que en un parque infantil con nuestros respectivos niños.

K: Oía como el cliente de la habitación de al lado en el Hotel Chambord Brussels hablaba por teléfono en una lengua, románica, como la mía, pero que por entonces desconocía. Y no sé por qué tenía la sensación de estar compartiendo emociones y pensamientos con él. Hablaba en el mismo tono y timbre que yo. Y parecía cansado y angustiado como yo por aquel tiempo de burn out profesional. Como si fuéramos la misma persona en dos espacios diferentes demasiado próximos.

C: “No tengo la libertad que tenía en mi país, pero dispongo de un lujo, una visibilidad y publicidad que nunca me hubiera imaginado. Aquí no me siento ni delincuente ni bandido….¿pero lo soy? Este repentino cambio geográfico me ha hecho reflexionar mucho sobre cuestiones eternas como la confianza, la traición, la esperanza, la lealtad y el honor… ¿He sido engañado o por el contrario, como dicen, he sido yo el que manipulador a la vez que ingenuo? ¿He sido ingenuo, traidor, mentiroso o un idealista utópico? no lo sé ahora. Ahora no lo sé. Es cierto: Me siento vulnerable y muy inseguro”


Nos saludamos cordialmente al salir a la vez de nuestras respectivas habitaciones. En el ascensor, nos dirigimos una media sonrisa y mantuvimos una conversación de ascensor en un inglés aceptable.


Al llegar a mi despacho busqué información en internet y vídeos sobre él. Y tiempo más tarde, contradictoriamente a lo que había leído y escuchado, por sus conversaciones, no me había quedado realmente claro si era un invitado, un refugiado o un expatriado como yo.


Nos volvimos a ver la segunda vez en un bar típico del barrio europeo bruselense cuyo nombre no recuerdo. Él, recién salido de una rueda de prensa, yo, muy abatido por razones profesionales, entré en el establecimiento y, sin querer, se chocó conmigo. Me pareció curioso volverlo a verlo y a la vez me gustó, y aún más, que fuera el que me reconociera después de aquel rápido encuentro en el ascensor.
Esta vez mi pequeño Luc estaba conmigo.


Luc: Señor, ¿usted es un cantante o un actor ? ¿Por qué le persiguen los señores de la tele? ¿Y ese señor tan serio detrás de usted, por qué me mira así? – Luc hizo un gesto con los ojos sin pestañear.

K: Por favor Luc, deja de hacerle preguntas a este señor. – Disculpe, nosotros no estamos acostumbrados a hablar con gente popular y famosa. Me imagino que no quiere perder su tiempo hablando con nosotros.

C: Yo no soy ni cantante ni actor, ni popular ni famoso, Luc. Solo soy político y en mi país soy un ilegal. Por eso me vine aquí. ¿Hace mucho que viven aquí, ustedes?

K: Sí, hará 10 años el próximo 19 enero. Nuestros hijos nacieron aquí. Yo soy abogado y periodista. Trabajo para un lobby europeo. Mi carrera como periodista hace tiempo que la tengo aparcada. Por eso no lo reconocí la primera vez que nos encontramos.

C: Qué interesante, en un lobby, abogado, y 10 años ya en Bruselas.

K: No…no crea, no tan interesante… Viajo mucho por mi trabajo y no puedo estar con mi hijo tanto como quisiera. Mi hijo disfruta mucho cuando lo llevo a mi despacho y conoce a mis compañeros de trabajo y colegas.

C: Es un niño encantador. Yo tengo dos hijos y vinieron este verano a visitarme. Estuvimos todo un mes juntos.

K: Lo sé. Y en la entrevista que le hicieron el pasado sábado en aquel programa de la televisión flamenca se lo reprocharon. Sus compañeros están en la cárcel y no pueden ver a sus hijos tanto como usted ¿Cómo se sintió?
……Eran pregunta incómoda para él pero quería hacerle ver que estaba al corriente de su proceso……. Para mi sorpresa no lo sentí molesto, sino todo lo contrario.

C: Me pareció justo que me lo preguntara, y me parece injusto que mis “amigos” no puedan ver a sus hijos tanto como yo. No sé si es traición, pero sí es injusto. Soy un político, pero también soy humano, y padre. Dudo que estuviera a la altura de las circunstancias.
……….Por mi experiencia como abogado y periodista de investigación he aprendido que las personas no son lo que parecen, y tampoco las historias tal y como nos las cuentan. Por mi experiencia personal, sé que dejé de pensar en mí y solo en mí cuando me convertí en padre……

Luc: Papá, ¿Qué es un político?- ¿Qué es la traición?

K: Temas históricos y universales Luc. Lo entenderás cuando seas mayor. Ahora tómate el Cécémel, que se va a enfriar, por favor.

Luc: ¿Pero cuánto de mayor tendré que ser para entenderlo? ¿Así?, y volvió a hacer un gesto descriptivo con las dos manos abiertas.

C: Eres muy simpático y espabilado, Luc, ¿lo sabías?.
Después de hablar, de intercambiar aquellas palabras con él, en mi mente se cruzaron dos trenes en direcciones opuestas. Si alguien está dispuesto a cambiar su libertad por el exilio, por sus ideales, por una causa digna y noble, ¿por qué confiaría en compartir sus emociones y sentimientos personales conmigo?
……Vivir fuera de la ley. Exiliarse por ideales, convicciones y batallas ya para muchos perdidas. Ser o llegar ser, o esperar a avanzar. Me gusta que le hubiera llamado El proceso. En cierta medida la palabra me recordaba a La metamorfosis de Kafka…..
……De alguna forma literaria y humana, yo, Karl Smith y él, Carles Puigdemont éramos la misma persona pero con iniciales diferentes que se pronunciaban igual. Ambos nos sentíamos traicionados y traidores a la vez.

C y K: Cuando estás al margen de la ley, cuando escuchas una y otra vez que lo que haces no es correcto, que no es lo que debes hacer, que no es lo que el Estado en el que vives te ha repetido que es lo que debes hacer…..
Sientes miedo, bloqueos, parálisis, angustias, no caminas igual, pierdes la confianza en ti mismo, y ya dejas de ser respetado en lo que siempre habías hecho, no duermes bien, el sentimiento de soledad es profundo e intenso, y ese sentimiento se puede notar en miradas y ojeras, en la forma en la que caminas y en la forma en la que te sientas. Tu corazón, tu sistema nervioso palpita y sientes que algo ha cambiado por completo, y que ya no vas a ser nunca más la persona que eras y por tanto la persona querida y amada que te había llevado a ser lo que eras. No solo te inundan las sensaciones paralizantes y autodestructivas, los sentimientos de arrepentimiento, sino los de odio, rabia y lástima unidos a la vez y al mismo tiempo. La mente te cambia y tus pensamientos ya no son tuyos, y la memoria y los recuerdos intentan borrarse. La memoria de lo que yo llegué a ser un día, para mí y para los otros, se me ha borrado, o se me borró.
El sentido del porqué haberme exiliado, y los sueños y objetivos que quería conseguir no los encuentro, o sí, los encuentro, pero a cada segundo en el torbellino de mis células cerebrales que se mueven a gran velocidad y se esfuman al segundo siguiente dando paso al siguiente sentido de ser y estar aquí….
Son sensaciones indescriptibles que intento describirte a ti y a mí mismo, ¿me entiendes? Físicas y mentales. Físicas, como pinchazos cerebrales y mentales como imágenes terroríficas. Y todo lo que fui, ya no soy, ni tengo derecho a serlo, porque vivo al margen de vuestra ley, porque me he equivocado, porque les he engañado, porque dicen he sido estúpido, ingenuo, inconsciente, pero a su vez, responsable de lo sucedido.

Raquel

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Seven Writers. Three Languages. One City.
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